Conocí a Angy de pie frente a su camión de comida, platicando por la ventanilla. Fui para hablar de un video. Lo que se me quedó fue su deseo de construir algo propio: comida que expresara quién es, un negocio del que pudiera sentirse orgullosa y una forma de compartir su cultura con personas que quizá nunca han estado en Chihuahua.
Es dulce y tiene muchísimo empuje. Cuanto más platicábamos, más me impresionaba todo lo que había organizado por su cuenta. Hay mucho trabajo entre tener una idea y estar dentro de tu propio camión de comida. Era evidente que Angy llevaba tiempo haciendo ese trabajo.
Y tiene gente a su lado. Conocí a un par de sus amigas, mujeres sacando adelante sus propios proyectos mientras apoyaban el de ella. Esa fue la sensación que más me acompañó: mujeres apoyando a mujeres. Amigas que quieren verse triunfar y están dispuestas a ayudar para que suceda.

En su relato escrito, Angy cuenta que empezó vendiendo tortas desde el garaje de una amiga. Después de una pausa, volvió a empezar en casa de su mamá y pasó un año vendiendo comida mientras se preparaba para tener el camión. También cuenta que dedicó meses a encontrar el pan adecuado. Ese detalle me llamó la atención. Un sándwich ofrece pocos lugares donde esconder una mala decisión, y el pan es una bastante importante.
La torta, los tacos y el café de olla frío todavía me esperan. La lista de ingredientes de la General ya me da motivos para volver: cerdo, jamón, queso, chuleta ahumada y carne de hamburguesa, con verduras dentro de una telera. Voy a regresar con hambre.
De lo que sí puedo hablar es de la experiencia de trabajar con ella. Confió en mí y me permitió empezar esta primera tanda de videos a su lado. Estoy enormemente agradecido por esa confianza. Estar junto al camión, escuchar su historia y conocer a sus amigas me fue dando ideas. Me fui con ganas de volver y seguir filmando.
Angy sueña con una fondita: un lugar acogedor donde las familias puedan reunirse y encontrar algo de Chihuahua en la mesa. Quiero ver cómo llega hasta ahí y conocer a las personas que estarán a su lado en el camino.
Espero que dentro de unos años podamos mirar juntos aquel primer rodaje. Habrá cosas que habremos aprendido, otras que haríamos de otra manera y probablemente algunas de las que nos reiremos. Pero la suya siempre será la primera historia que conté. Me alegra que todo empezara en esa ventanilla.

